Cierre de escuelas y creación de cadena de planteles se enfocan en nuevo modelo educativo

Por Michele Jurich
El Heraldo Católico

La educación católica en la diócesis de Oakland cambiará significativamente con el cierre de cinco escuelas primarias, y la incorporación de otras siete a una cadena de planteles. Durante el anuncio oficial a mediados de enero, autoridades diocesanas indicaron que las modificaciones intentan “mejorar la experiencia educacional y la formación en la fe” de los estudiantes de las siete escuelas involucradas.

Cierres

Al finalizar el año escolar 2016-2017, cerrarán definitivament las escuelas San Jarlath, San Lorenzo O’Toole y San Martín de Porres, en Oakland; Nuestra Señora del Rosario, en Union City, y San Jerónimo, en El Cerrito-Berkeley.

Los cierres afectan aproximadamente a 642 estudiantes y a 90 empleados. La diócesis dijo que ‘hay suficientes lugares en las siete escuelas de la cadena y en otros planteles católicos’ para reubicar a los alumnos afectados.

Cadena de planteles

La nueva cadena de planteles sera integrada por San Antonio y Santa Isabel, en Oakland; Reina de Todos Los Santos, en Concord; Santa Catalina de Siena, en Martinez; San Cornelio, en Richmond; San Pablo, en la localidad del mismo nombre, y San Pedro Mártir, en Pittsburg.

La mesa directiva de la cadena operará como una entidad financiera independiente.

El obispo Michael C. Barber, S.J., declaró que la decisión se efectuó luego de ”un largo proceso de consultas dentro de la diócesis, que tomó dos años”. Según el pastor, se estudiaron temas como finanzas, parroquias, escuelas y obras de caridad. El comité a cargo del estudio fue conformado por un grupo mixto que incluyó también a personas no relacionadas con las escuelas, lo que el obispo describió como saludable dentro del proceso de decisiones.

Razones económicas

El obispo recalcó que cerrar las escuelas provoca tristeza, y dice estar consciente del dolor que esto causa.

“Estamos ofreciendo un buen producto, pero nuestras familias no quieren aprovecharlo o no pueden, ya sea porque no pueden pagar la matrícula — que es razonable comparada con otras escuelas privadas — o porque no consideran que una educación católica es prioritaria para sus hijos”, dijo Barber, refiriéndose al descenso de matrículas en las escuelas afectadas.

“El costo de las rentas e hipotecas en el este de la Bahía hace que les quede poco para comer y vivir, y entonces la educación católica se convierte en un ‘lujo’”, afirmó el obispo.