“Refugio seguro” ayudaría a combatir el tráfico de personas

El obispo Michael C Barber, S.J., ofreció un avance sobre los planes de la diócesis, Caridades Católicas y la Fiscalía del Condado de Alameda de abrir un refugio seguro para sobrevivientes del tráfico de personas. Foto: Michele Jurich

El obispo Michael C Barber, S.J., ofreció un avance sobre los planes de la diócesis, Caridades Católicas y la Fiscalía del Condado de Alameda de abrir un refugio seguro para sobrevivientes del tráfico de personas. Foto: Michele Jurich

Por Michele Jurich
El Heraldo Católico

La diócesis de Oakland, junto a Catholic Charities del Este de la Bahía y la Oficina del Fiscal Distrital del Condado de Alameda han confirmado su plan de abrir en el 2017 la Casa de Clara (Claire’s House) un refugio seguro que acogerá a sobrevivientes de tráfico de personas.

En una reciente conferencia de prensa, la fiscal Nancy O’Malley destacó que Caridades Católicas cuenta con una larga experiencia apoyando a víctimas de explotación, como es el caso de la prostitución de menores.

Lo que hace única en su tipo a esta ‘casa segura’ es que “aquéllos que trabajen en el refugio brindarán amor y asistencia a las jóvenes,” agregó, O’Malley.

“Los sobrevivientes de este trauma nos dicen una y otra vez que nadie les ha dado amor”, insistió la fiscal, confiando en que los trabajadores del refugio proporcionen respaldo profesional y emocional a las víctimas en su proceso de sanación.

Apoyo policial

“Hasta ahora, no contábamos con un servicio de alojamiento [de víctimas de tráfico de personas]”, dijo el teniente Kevin Wiley, de la División de Servicios Juveniles de la Policía de Oakland, durante la Conferencia de Prensa. “Es una oportunidad excepcional”, comentó. “Si empezamos con un refugio, tal vez podremos expandirlo en un futuro a dos, tres, cuatro o cinco”.

Uno de los principales retos de servir a esta población es que al poco tiempo que las jóvenes son rescatadas de la prostitución, vuelven a la calle.

“Es un escape temporario”, dice Wiley. “No hay lugar donde alojar a las rescatadas” luego de los dos operativos que la policía realiza cada semana.

Auxilio a jovencitas

La policía de Oakland reporta que jovencitas que caminan las calles tienen entre 13 y 17 años de edad; la mitad de ellas son de la ciudad, mientras que dos tercios de los clientes vienen a Oakland.

Las alternativas son limitadas y limitantes.

“Si las colocamos en hogares temporales, se fugan, y las reclutan otras niñas para que regresen a la calle”, dijo Wiley. El riesgo de llevarlas al centro de detención juvenil es que allí pueden ser victimizadas. “No tenemos dónde enviarlas, no tenemos un lugar en el que se sientan seguras”.

La fiscal O’Malley había dicho en el pasado que la gente de fe juega un papel importante en la batalla contra el tráfico de personas.

Según ella, uno de los aspectos más difíciles de su trabajo es el de separar a la víctima del opresor y empoderar a las sobrevivientes a mejorar su calidad de vida.

“Si las podemos derivar a un lugar donde reciban amor y donde haya para ellas un sistema de apoyo y contención, ayudaría mucho en nuestras investigaciones, porque así podríamos pedirles que cooperaran en las mismas”, recalcó el teniente Wiley.

La ubicación exacta del refugio no será divulgada públicamente para proteger la seguridad de sus ocupantes, que allí obtendrán una variedad de servicios y continuarán con su educación.

Entre los servicios que ofrecerá el refugio seguro incluyen consejería de salud mental, cuidado medico y dental, educación y desarrollo de destrezas básicas sociales y de vida.