“Donde haya uno o dos, allí estará Jesucristo”

Damisa Gómez (segunda desde la izquierda) y María García comenzaron el movimiento latino. Gómez ofrece su casa para realizar las reuniones del grupo. Foto: Raúl Ayrala

Damisa Gómez (segunda desde la izquierda) y María García comenzaron el movimiento latino. Gómez ofrece su casa para realizar las reuniones del grupo. Foto: Raúl Ayrala

Santa Ana, de Union City, tiene Misa en español una vez al mes

Por Raúl Ayrala
El Heraldo Católico

La iglesia de Santa Ana está ubicada en un vecindario de Union City con alta concentración de filipinos. Para servir a la comunidad latina del área, la parroquia está haciendo un enorme esfuerzo por ofrecer Misas en español.

En un domingo de agosto soleado y caluroso en el este de la Bahía, un afinado coro de niños y adultos animaba a aproximadamente 60 feligreses esperando por la Misa que debía comenzar a las dos de la tarde.

Media hora después, apareció el diácono parroquial filipino Bernard Linawag, cuando se confirmó que el sacerdote latino no podía llegar.

Con mucho carisma y una gran sonrisa, Linawag presidió una bella Eucaristía. El diácono — que además es arquitecto — alternó el español e inglés durante la Misa. La lectora salvadoreña Elizabeth Lacayo tradujo el Evangelio y la breve homilía.

Elizabeth explicó luego que como el padre Filiberto Barrera, de San Leandro, no pudo celebrar ese domingo, se solicitó ayuda al diácono. Desde hace un año, las Misas en español de Santa Ana se celebran el tercer domingo del mes por iniciativa del padre Geoffrey Baraan, el párroco anterior.

“Él abrió las puertas para tener aquí la celebración en español”, dice Elizabeth, quien junto con Damisa Gómez, de origen puertorriqueño, y María García, forman parte del  grupo latino de la parroquia.

Gómez insiste en la necesidad de servir espiritualmente a los latinos de esta parte de Union City.

“Tenemos que reunirlos para que estén todos juntos y para que tengan su Misa”, dijo Damisa, quien trabaja en Santa Ana desde 1971 y es una de las promotoras de la fiesta de la Virgen de Guadalupe en la parroquia.

Damisa Gómez ofrece su casa para la reunión habitual del grupo latino, que busca maneras de crecer porque aunque Santa Ana está cerca de otras iglesias “hispanas”, la congregación sueña con tener una Misa dominical propia.

Donde haya uno o dos… 

Por lo pronto, el coro es un excelente comienzo. Blanca Palacios es una de las voces, y también lo son sus hijas Génesis y Haydeé, que cursan sexto y octavo grado. Desde septiembre del año pasado las tres participan regularmente en la Misa en español de Santa Ana.

“Sólo cantamos aquí y no en otras parroquias”, dicen las preadolescentes, que practican todos los viernes por la tarde. “Y nunca faltamos a los ensayos”.

Blanca no se desanima por los aparentes obstáculos para asegurar una Misa semanal; al contrario, dice que está confiada porque “donde hay uno, o dos, allí está Jesucristo, y Él ve todo lo que sucede”.

Las dificultades propias de los comienzos tampoco desalientan a Elizabeth Lacayo, quien compara la vida del grupo de Santa Ana con “las épocas de San Pablo, cuando todo estaba por hacerse en la Iglesia”.

Lacayo, ministra de lectura y Eucaristía en Nuestra Señora del Rosario, también en Union City, dijo a El Heraldo Católico que apenas se enteró de que se celebraba esta Misa una vez por mes, corrió a unirse al grupo. Ella planea balancear sus actividades en su parroquia de origen con las que desarrolla en Santa Ana.

Dice que es cuestión de juntarse y organizarse, porque la Misa en español sirve a mucha gente que por falta de transporte, por ejemplo, no puede desplazarse a otros vecindarios o ciudades.

“Me encantaría que la iglesia se llenara, y yo por mi parte comenzaré a promover en mi Facebook el hecho que existe esta Misa”, dice Lacayo, entusiasmada con la promesa del padre Filiberto Barrera, el celebrante habitual. “Nos dijo que, el día en que llenemos el templo de latinos, nos traerá mariachi”, finaliza sonriente.