Los latinos de San Bernardo: frutos de un buen árbol

Las Misas en español en San Bernardo son los sábados a las 6 p.m. y los domingos a las 7 y 11 a.m. Foto: Raúl Ayrala

Las Misas en español en San Bernardo son los sábados a las 6 p.m. y los domingos a las 7 y 11 a.m. Foto: Raúl Ayrala

Congregación entusiasta dispuesta a servir

Por Raúl Ayrala
El Heraldo Católico

La comunidad parroquial de San Bernardo es “cultural, étnica y socialmente diversa”, según dice su propia declaración de principios. Los latinos conviven en esta parroquia con feligreses estadounidenses afroamericanos y de origen europeo, y de la isla de Tonga, que han hecho de esta iglesia en Oakland uno de sus enclaves.

El padre Dominic Asare, párroco de Saint Bernard, pertenece a la Sociedad del Verbo Divino y nació en el país africano de Ghana. Habla español con fluidez, porque su orden lo destinó durante varios años a Paraguay, donde aprendió el idioma. Y hasta se aficionó al mate, ese té verde que se toma en países del Cono Sur desde antes de la conquista. “Es casi una adicción”, dice el padre Dominic recordando su vida en Sudamérica.

Hoy el padre Asare coordina una comunidad entusiasta, con ministerios que incluyen catequesis en español, coros, lectores, Eucaristía y jóvenes.

Desafíos y lucha

“Los ministros andamos a veces sirviendo en otros ministerios donde se necesita”, comenta Jesús Ángel Domínguez, que se ocupa de las pláticas prebautismales, es servidor del altar y encargado de hospitalidad.

“Pero le hacemos la lucha, seguimos perseverando y creciendo como comunidad y como iglesia, creciendo en espíritu y en hermandad para levantar a esta parroquia”, dice el señor Domínguez, nacido en el Estado de México.

San Bernardo está en una de las áreas más latinas y a la vez más golpeadas por la delincuencia en Oakland. Pero eso no intimida ni a los líderes ni a los fieles, enfocados en continuar invitando a los residentes del vecindario a que se integren a la comunidad parroquial.

Domínguez, quien lleva 35 años en la parroquia, reconoce los esfuerzos del padre Asare y tiene esperanza en el futuro de su congregación.

“El padre Dominic habla y entiende perfectamente el idioma, y yo creo que todos debemos adaptarnos a los párrocos que tenemos, a sus estilos”, recalca Domínguez. De esa manera, tanto sacerdote como comunidad van conociendo y teniendo en cuenta las necesidades de cada uno “para compartir y continuar creciendo”.

Junto al pastor

Cuando El Heraldo Católico visitó San Bernardo, los latinos se preparaban para celebrar su fiesta patronal el pasado mes de agosto. Uno de ellos es Francisco Pérez Castellanos, y su nieto Brian Calderón quien lo acompañó a recoger todo después de la Eucaristía del domingo.

“La comunidad hispana trabaja mucho junto al párroco”, afirma Pérez, quien insiste en la gran armonía entre la gente. “Somos hospitalarios, y nos vemos como familia”.

Francisco Pérez y Blanca, ministra de Eucaristía, han sido feligreses desde 1989 en esta parroquia que consideran una “comunidad unida en la fe”. La familia vive en Hayward, y desde allí se movilizan para participar activamente en Saint Bernard.

Todos ayudan

En la entrada del templo está la señora Arcelia Castellón atendiendo una mini tiendita religiosa improvisada, con bellas imágenes, rosarios y estampitas. Los precios son acomodados, al alcance de los parroquianos; Arcelia dice que sus ventas ayudan a afrontar los gastos de las actividades del grupo latino y de San Bernardo en general.

Por ejemplo, la nombrada fiesta patronal, en la que participaron otros sacerdotes junto al padre Asare, o las obras que se representan en honor de la Virgen de Guadalupe cada diciembre.

Con orgullo, don Francisco Pérez Casellanos señala a El Heraldo que “siempre que se pone la obra, a mí me toca hacer de San Juan Diego”.

A pesar de tener un solo sacerdote (y un diácono, Javier Fuentes) San Bernardo cuenta con tres Misas en español durante el fin de semana, y todos los días se ofrece una bilingüe a las 8:15 de la mañana.

La parroquia sigue trabajando y apoyando a Oakland Community Organizations (OCO), una federación de congregaciones, escuelas y grupos comunitarios que se esfuerza por solucionar problemas como la violencia urbana, la desigualdad económica y la necesaria reforma migratoria.

Como lo dijo el patrono San Bernardo y se refleja en la vida activa de su parroquia del este de Oakland, “un árbol bueno se distingue de uno malo no por sus hojas o flores, sino por sus frutos”. Son abundantes los frutos que esta comunidad latina viene cosechando para la diócesis, en un rincón humilde de la ciudad.