“Gracias por practicar la fe”

Viridiana Murillo, estudiante de la Universidad de California en Berkeley, ayuda a cocinar tortillas. Foto: Michelle Jurich

Viridiana Murillo, estudiante de la Universidad de California en Berkeley, ayuda a cocinar tortillas. Foto: Michelle Jurich

Obispo compartió Misa, tacos y plática con estudiantes en Berkeley

Por Michele Jurich
El Heraldo Católico

“Obispo y tacos” decía en el boletín de la parroquia del Espíritu Santo / Newman Hall, que atiende las necesidades espirituales de los estudiantes de la Universidad de California en Berkeley.

Y así fue.

El obispo Michael C. Barber, S.J., celebró la Misa de las cinco de la tarde el día 17 de abril, y después se sentó a cenar con unos 100 estudiantes, casi el doble de los que generalmente van a la Misa del domingo por la tarde allí en el Espíritu Santo.

El mérito parece haber sido de Cristina Alvarado, a quien sus compañeros declararon “reina de los tacos”. La estudiante del cuarto año había cocinado para la exitosa cena de Día de Muertos en noviembre pasado, organizada por el Ministerio Estudiantil. Dice que su inspiración para la velada de abril fue “elegir un menú popular para celebrar la presencia de una persona popular” como Barber.

Tacos al pastor, carne asada y pollo fueron parte del menú, con los infaltables arroz y frijoles. Como complemento, diversas salsas, limón y cebolla picada.

Cristina, Rose Paneno, Viridiana Murillo, Lissette Macías, Lupita Gutiérrez y Maite García cocinaron para la larga fila de estudiantes hambrientos, que por momentos parecía interminable.

El Mariachi Luz de Oro, con corbatas de azul y oro de la Universidad de California, amenizó la comida.

Guiando el rebaño

Para el obispo, la cena representó una oportunidad informal – durante el domingo del Buen Pastor- para conocer de cerca a su joven rebaño. Y constantemente les agradecía por “practicar la fe”.

Entre quienes asistieron a la Misa y a la cena estuvieron las estudiantes de primer año Sandra Walle y Jessica Sewtiawan, quienes dijeron que ellas siempre participan de la Eucaristía de las 10 de la mañana.

Sewtiawan afirmó que le conmovió mucho la historia elegida por el obispo en su homilía, la de las cuatro monjas asesinadas en Yemen justo antes de la Pascua, porque hacía hincapié en “la dedicación que hay que tener para seguir a Jesús”.

El obispo compartió con los presentes algunas de sus experiencias de cuando era capellán en la Universidad de Oxford, y recordó que algunos exalumnos exitosos en sus profesiones regresaban a los claustros. Pese a que trabajaban de lo que habían estudiado, le decían a Barber que “algo les faltaba” en sus vidas.

“A menos que ustedes se involucren en una labor que implique realizar obras de misericordia, que permanezcan conectados a Cristo, no creo que puedan sentirse felices y realizados”, dijo el obispo a los estudiantes.

Talentos y bendiciones

Esa labor puede cumplirse convirtiéndose en madre o padre, o participando de una comunidad de oración: esos son los ejemplos que dio el pastor de la diócesis.

“A menos de que estén en contacto con la misericordia de Dios, algo les va a faltar”, advirtió el obispo, quien dijo que ese contacto puede darse a través de la vida religiosa.

“Tienen que encontrar la manera de hacerlo con los talentos y bendiciones que se les ha otorgado. Y tal vez, deciden que quieren consagrar toda su vida a la misericordia”.

El obispo dijo que, siendo un diácono joven en Toronto, Canadá, un día los ujieres lo llamaron para decirle que había un joven con apariencia de enfermo y desesperado a la entrada del templo; cuando él lo interrogó, el hombre le contó que se había tomado dos frascos de píldoras y que “había venido a la Iglesia para despedirse de Dios”.

Se llamó a una ambulancia y luego a los Hermanitos del Buen Pastor, que una vez recuperado, pudieron ofrecerle al hombre una casa donde vivir.

¿Por qué alguien decide ser sacerdote?

“Lo que pasa es que queremos estar allí, disponibles y esperando, cuando la gente viene buscando al Buen Pastor”, finalizó el obispo Barber.