Comunidad de Richmond pide un “Alto al Fuego”

El Obispo Michael Barber, el padre Alex Castillo y el padre Ramiro Flores, párroco de San Marcos, lideran la caminata para pedir un cese al fuego en Richmond. Foto: José luis aguirre

El Obispo Michael Barber, el padre Alex Castillo y el padre Ramiro Flores, párroco de San Marcos, lideran la caminata para pedir un cese al fuego en Richmond. Foto: José Luis Aguirre

Por José Luis Aguirre
El Heraldo Católico

Como ya es costumbre, cada viernes en la noche, un grupo de personas sale a las calles de Richmond a caminar para pedir un alto a la violencia.

A esta iniciativa, denominada “Alto al Fuego” (ceasefire en inglés), se unió el Obispo Michael Barber, SJ, el pasado 5 de septiembre, quien junto a otros sacerdotes y alrededor de 60 personas caminaron por las calles aledañas a la parroquia de San Marcos.

Durante el recorrido, el Obispo Barber dijo que este es un gran movimiento porque “demuestra que las personas de fe pueden expresar en la vía pública cuánto les importa el tema de la violencia. Es una forma de llegarle a todo el mundo, independientemente de su religión”.

Cristina Hernández, directora de CCISCO (Contra Costa Interfaith Supporting Community Organization), una de las agencias que inició esta iniciativa en la región, dijo que desde que se puso en marcha “Alto al Fuego”, hace cuatro años, se ha logrado reducir la violencia en la ciudad significativamente.

“Hace cinco años no era posible hacer esta actividad porque pasaban personas y disparaban contra los que iban caminando”, recuerda Hernández. Hoy, cuando pasan vehículos tocan la bocina o el claxon para mostrar su apoyo al grupo.

“Esta es la forma en la que la gente está reclamando su ciudad”, agrega Fernández. “A todos les decimos que la reconciliación sí es posible. La fe nos enseña que hay salvación y perdón porque Dios es un Dios de segundas oportunidades. Todos cometemos errores, necesitamos la sanación y el amor para seguir construyendo una mejor comunidad”, agregó la directora de CCISCO.

Entre los sacerdotes que participaron en la caminata se encontraban monseñor Antonio Valdivia, los padres Sergio Mora, Alex Castillo y Ramiro Flores, párroco de San Marcos.

Este último, dijo que “el hecho de que salgamos a la calle demuestra que lo que ocurre aquí en Richmond nos duele y que el dolor que han sufrido muchas familias no es en vano. Aquí hay una comunidad que sufre y no queremos que la gente siga sufriendo”.

Aunque no ha sido afectada directamente por la violencia, Jaqueline Valencia, de 22 años, sí ha perdido a algunos de sus amigos por tiroteos y visto cómo sus hermanos quedaron quedaron traumatizados al ver personas disparando. Un día mientras ella cuidaba una niña, una bala entró por la puerta del garaje. Por fortuna ella se encontraba en el segundo piso.

“Desde que era una niña veía mucha violencia frente a la casa o en la escuela. Quería hacer algo pero no sabía qué, hasta que conocí a CCISCO y me enteré de las caminatas”, dijo la joven estudiante de sociología, voluntaria de Caridades Católicas e integrante de la mesa directiva de CCISCO.

Al final de la caminata el grupo se reunió frente a la parroquia para compartir testimonios.

“A todos aquellos que están causando violencia les queremos decir que valen mucho y queremos que se unan a la comunidad dejando la violencia y optando por el camino del amor”, dijo el padre Ramiro Flores.“Queremos que valoren sus vidas y que piensen en sus madres y las familias que están sufriendo por los crímenes que han cometido. La comunidad está con ellos, acompañándolos, amándolos y ayudándolos para que dejen la violencia atrás”.

El Obispo Barber oró especialmente por aquellos que han fallecido a causa de la violencia y sus familias. A su vez, le agradeció al padre Flores por su labor como párroco y por mantener las puertas de su iglesia abiertas, “como un símbolo visible del amor de Cristo y su misericordia hacia toda la comunidad de Richmond”.

“Sabemos que Dios reina aquí. Él está a cargo. Este es su reino y pedimos para que todas las personas entren en él…Pido por todos ustedes sabiendo que son una bendición para esta comunidad, para la parroquia y para toda la Diócesis de Oakland. ¡Gracias por salir a caminar!”

El Obispo Barber también participó en la caminata de Alto al Fuego en Oakland el pasado 22 de agosto.